Los dibujos de la Edad Media, el resplendor del Renacimiento: Leonardo da Vinci, la exageración del Barroco y las técnicas pictoricas actuales.
De la Edad Media, S.VIII-S.XV, es donde se conservan un numero mayor de obras integras. Durante esta etapa predomina las representaciones vivaces. Vuelve a imponerse la espectacularidad y los aderezos, sin dar oportunidad a actuar al color; simplemente es el trazo el encargado de marcar el detalle. La invasión árabe introduce un revolucionario soporte para el dibujo y la pintura: el papel. Invención china que facilitará que la ilustración deje se ser una actividad exclusiva de monjes sobre pergaminos de cañas y piel, para convertirse en algo más alcanzable para la población. Es a partir de ese momento cuando se puede manifestar el fulgor del color. Cabe destacar, también, la introducción al uso de la pluma metálica o la tinta como la conocemos actualmente.
Desde
Italia y avanzando entre la etapa gótica, segunda mitad del S.XV,
el Renacimiento se desarticula de lo religioso. Ahora lo importante
es reconocer la belleza y saberla expresar. Basándose en la civilización
artística grecorromana (renace lo antiguo), vuelve a imponerse lo
natural y escueto. Los magnates se dejan reflejar sus bustos en multitud
de retratos. De la mera decoración arrinconada, el desnudo femenino
empieza a adueñarse de los temas principales en las creaciones y
se vuelve al estudio de la figura humana. El dibujo asciende a lo volumétrico
gracias a las nuevas técnicas de coloreado. El juego de luces y sombras,
junto con la perspectiva, acerca aún más la realidad al dibujo.
Una manifestación de artistas demuestran este nuevo desarrollo: el
Greco, Miguel Angel, Sandro Boticelli, Leonardo da Vinci.
Éste último destaca sobre los demás por su afán
de investigación. Recoge bajo sus obras estudios de anatomía,
invención de artilugios y una nueva manera de utilizar la iluminación
en el dibujo. El esfumato disipa la línea cerrada del contorno del
dibujo para aumentar de profundidad y con ello, lo que se persigue desde
entonces: el acercamiento a lo natural. Por tanto el dibujo deja de ser
algo espontáneo y subjetivo para convertirse en una verdadera disciplina.
El Barroco, que se estira hasta el S.VII, utiliza hasta la exageración
todos los recursos aportados
durante
el Renacimiento para expresar desde la calamidad de la pobreza hasta lo
fastuoso de la riqueza. Se rompe le rectitud y la uniformidad en
las representaciones pictóricas y se intenta al máximo conmover
y atraer al espectador.
A partir del S.XIX se rompe la continua uniformidad que había seguido el dibujo y se bifurca en multitud de estilos: romanticismo, realismo, impresionismo, expresionismo, fauvismo, cubismo, futurismo, surrealismo... No obstante, todos ellos utilizan lo aportado hasta la fecha como herramienta para expresar nuevos enfoques de la sociedad que están viviendo.