Cuento infantil de La Vendedora de Fósforos con dibujos para niños y niñas.
Era una fría noche de invierno, última del año, en una ciudad desconocida.
Las calles y tejados estaban cubiertos por una capa de nieve.
El viento, que soplaba a trompicones, empujaba los copos del cielo hacia un lado.
Por una callejuela apareció una niña mal vestida.
Le faltaban los zapatos, que había perdido por el camino, y arrastraba sus desnudos pies sobre la fría nieve.
La niña tenía mucho frío y hambre.
Había estado caminando por toda la ciudad intentando vender las cajas de cerillas que traía en sus bolsillos.
Llena de cansancio, se sentó en el suelo y se hizo un ovillo para intentar resguardarse del frío y del viento helado que le acariciaba todo el cuerpo.
Estaba triste. No podía volver a casa sin haber vendido ni una sola cajita de fósforos. Su madrastra no perdona y castiga.
Tiritando, con las manos y pies helados y azules, cogió una cajita de fósforos y la abrió; contenía una docena de pequeños fósforos de madera terminados en una bolita roja de fósforo.
Observó, durante un buen rato la bolita roja de la cerilla acercándosela a la cara.
Cuentos
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