Cuento infantil de El Cuento de la Solidaridad con dibujos para niños y niñas.

Cuento de El Cuento de la Solidaridad

 

Viñeta dibujada por cacao

Rachida y Amina eran dos chicas que vivían en África en dos países vecinos.

Rachida vivía en Camerún, se dedicaba a la plantación del cacao, del plátano y del té. Sus tierras eran muy ricas, llovía abundantemente y vendía sus productos cada sábado en el mercado.


 

Viñeta dibujada por valen

Amina vivía en el Chad y se dedicaba a la música. En su grupo musical ella se encargaba de la percusión. Tocaba el bongó, el berinbao y la cabasha.

Amina tenía tanto éxito que gracias a sus conciertos podía comprar todo tipo de productos en el mercado.


 

Viñeta dibujada por platica en el parque

En una de sus giras de conciertos, Amina tuvo la oportunidad de viajar a Camerún. Una tarde, su grupo musical tomó sitio en una plaza de Yaundé, la capital del país y empezó a amenizar el lugar con música animada.

La gente que se paseaba por las calles colindantes, se desviaban para poder escuchar esa música tan divertida que salía de la plaza.

Entonces, Rachida, que volvía de vender sus productos al mercado, decidió sentarse un rato en uno de los bancos para escuchar a esos músicos tan energéticos. Allí fue cuando conoció a Amina.

Al acabar el concierto, Rachida se acercó a la chica que había tocado el berinbao con tanta gracia y la saludó. Hablaron durante horas y finalmente se despidieron.


 

Viñeta dibujada por ari12

Pronto llegó el verano, las temperaturas empezaron a subir y las lluvias a escasear.

Aunque a Amina le continuaban yendo viendo los conciertos, en su país las escasas cosechas empeoraban diariamente y era cada vez más complicado encontrar alimentos en los mercados.

Finalmente la situación en el Chad se convirtió en tan catastrófica que los telediarios de todo el mundo empezaron a mostrar la hambruna del país.

Aunque la gente tuviese dinero era imposible comprar comida, porque no había. Todo se había secado.


 

Viñeta dibujada por Amina oye q tocan l puert

Una mañana, llamaron a la puerta de la casa de Amina. Una visita la sorprendió gratamente. Se trataba de su amiga del Camerún Rachida.

Rachida se había enterado de la situación en el país de Amina y había decidido visitarla para traerle cacao, plátanos y té; entre otros productos del mercado.

-¡Muchas gracias Rachida!- exclamó la muchacha. La verdad es que tenía mucha hambre y esa comida del Camerún le ayudaría a recuperar fuerzas.


 

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