Cuento infantil de El Soldadito de plomo con dibujos para niños y niñas.

Cuento de El Soldadito de plomo

Había una vez un niño que celebró su cumpleaños con sus amigos y familiares.

Después de comerse el último trozo de la torta de cumpleaños, llegó el turno de repartir los regalos.

Recibió una camisa, una caja de colores, una peonza, un juego de ajedrez y una caja de madera que contenía 25 soldaditos de plomo.


 

Lo que más le gustó al niño fueron los soldaditos de plomo: unas figuras alargadas que vestían un uniforme de pantalones azules, guerrera roja y un sombrero muy alto de color negro.

Todos eran iguales, con sus fusiles en alto colocados sobre sus hombros con una mano.

Aunque, entre los 25, se encontraba un soldado que le faltaba una pierna.


 

Después de pasarse toda la tarde jugando con ellos, el niño del cumpleaños marchó a dormir.

En ese momento, cuando todos los juguetes se encontraban solos, empezaron a jugar entre ellos.

Todos se perseguían unos a otros; todos menos el soldadito cojo que se dedicó a contemplar una muñeca en forma de bailarina muy hermosa.


 

-¡Me casaré con ella!- exclamó el soldadito al ver la bailarina y continuó completamente quieto.

De repente, apareció un duende negro, el duende de los juguetes, que al ver el soldadito inmóvil se le acercó y le dijo:

-Como no juegues con los otros juguetes lo pagarás muy caro!

Pero el soldadito no le hizo ningún caso.


 

Al día siguiente, el niño volvió de la escuela y se puso a jugar con todos sus juguetes.

Colocó al soldadito cojo al lado de la ventana, justo enfrente del resto de soldados.

Finalmente, se cumplió la amenaza del Duende de los Juguetes y en unas de las idas y venidas del niño por la habitación empujó, sin darse cuenta, al soldadito de plomo por la ventana.


 

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