Cuento infantil de El Ratón de Campo y el Ratón de Ciudad con dibujos para niños y niñas.

Cuento de El Ratón de Campo y el Ratón de Ciudad

Existió una vez un ratón que vivía en el campo. Era un ratón sencillo que vestía ropas humildes y se comportaba con llanos modales.

Se había construido un pequeño nido con pajitas, hojas, semillas y otros objetos que se había encontrado por las praderas.

El nido se encontraba encima de las vigas que sujetaban el tejado del granero de una granja.


 

La vida del ratón era de lo más tranquila.

Se levantaba al oír el primer canto del gallo para ir a pasear alrededor de un bosque cercano y respirar aire fresco.

Después, iba a buscar alguna que otra semilla en el granero. A veces, recogía trocitos de queso de debajo de la mesa de la familia de granjeros.

Se consideraba muy feliz viviendo sin lujos, con lo necesario; pero con una tranquilidad que sólo el campo le podía proporcionar.


 

Una tarde sonó el telefonillo del nido del ratón y éste fue corriendo para descolgar:

-¿Hola?

Una vocecilla le respondió:

-Hola, ratoncito. Soy tu primo.

Al otro lado de la línea había el ratón de ciudad, hijo de la tía del ratón de campo. Éste continuó:

-Vendré a visitarte la semana que viene.

El ratón de campo se alegró gratamente pues, hacía mucho que no sabía nada de su primo:

-¡Te espero con ilusión!


 

Y así como pasa el tiempo, llegó la próxima semana.

El ratón de campo se paseaba por las vigas del granero esperando ansiosamente la visita de su primo.

Esa misma mañana había limpiado su nido con la escoba y había preparado la comida para la llegada del nuevo huésped.

Finalmente, unos pasos de zapatitos de ratón llamaron la atención del ratón de campo.

En el granero acababa de entrar el ratón de ciudad.


 

El ratón de ciudad era un ratón exactamente de la misma talla que el ratón de campo.

Sin embargo, vestía con elegantes ropajes, lucía un bonito sombrero de copa y llevaba atado en sus zapatos un par de mocasines negros relucientes. Un pequeño reloj de agujas decoraba la muñeca izquierda del brazo del ratón de ciudad.

-¡Buen día, campesino!- dijo el ratón de ciudad con una amplia sonrisa.

-¡Buen día, urbanita!- respondió el ratón de campo saludando a su primo desde lo más alto del granero.

Los dos primos se abrazaron efusivamente.


 

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Actividades del cuento

 

 

Actividades El Ratón de Campo y el Ratón de Ciudad

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